Capítulo 9

 

 

ACCESIBILIDAD EN EL TRANSPORTE PÚBLICO

 


Índice

1.  Introducción
2.  Las cadenas de la accesibilidad
3.  Delimitación de los problemas principales de la accesibilidad para cada medio de transporte
4.  Indicadores de la accesibilidad en los distintos medios de transporte  
5.  La accesibilidad en cada uno de los medios de transporte 
       
5.1.  Autobuses urbanos y suburbanos. 
        5.2.  Ferrocarriles metropolitanos. 
        5.3.  Tranvías. 
        5.4.  Taxis. 
        5.5.  Autobuses interurbanos. 
        5.6.  Ferrocarril de cercanías. 
        5.7.  Ferrocarril interurbano. 
        5.8.  Aviación. 
        5.9.  Transporte marítimo. 
6.  Diagnóstico general de la accesibilidad en el sistema de transporte público 
7.  Líneas de actuación 
8.  Referencias documentales y bibliográficas 

Apéndices: 
A.1.  Accesibilidad en estaciones de transporte. Resultados del trabajo de campo. 
        A.1.1.  Introducción 
        A.1.2.  Accesibilidad en la aproximación al edificio 
        A.1.3.  Accesibilidad en la entrada 
        A.1.4.  Accesibilidad en el movimiento desde la entrada hasta la taquilla 
        A.1.5.  Accesibilidad en el movimiento desde la entrada hasta el andén 
        A.1.6.  Accesibilidad en el movimiento desde la entrada hasta el aseo 
        A.1.7.  Accesibilidad en el aseo 
        A.1.8.  Conclusiones 
A.2.  Accesibilidad en las paradas de autobús. Resultados del trabajo de campo. 
A.3.  Accesibilidad en las estaciones ferroviarias. Resultados del cuestionario CEAPAT-RENFE. 
A.4.  Rasgos de la accesibilidad en el material móvil de RENFE. 
        A.4.1.  Trenes utilizados en los servicios de cercanías 
        A.4.2.  Trenes utilizados en los servicios reginales 
        A.4.3.  Trenes utilizados en los servicios de largo recorrido 
        A.4.4.  Encuesta CEAPAT 
A.5.  Aproximación a la flota de autobuses de piso bajo. 
A.6.  Implantación de los taxis adaptados por provincias. 
A.7.  Requisitos técnicos para la subvención del IMSERSO a la compra de autobuses de piso bajo. 
A.8.  Requisitos técnicos para las subvenciones del IMSERSO en relación al taxi accesible. 
A.9.  La accesibilidad en los aeropuertos. Resultados de la encuesta. 
        A.9.1.  Introducción 
        A.9.2.  Normativa 
        A.9.3.  Coberturura de los servicios aeroportuarios a las personas con discapacidad. 
        A.9.4.  La cadena de transporte en los aeropuertos 
        A.9.5.  Reformas o mejoras de accesibilidad en los aeropuertos 
A.10.  Elementos para la ponderación del papel de cada medio en el sistema de transporte español. 
A.11.  La accesibilidad en el Transporte: Perspectica del Usuario 
        A.11.1.  Transportes Urbanos 
                    A.11.1.1.  Datos generales sobre la población muestral 
                    A.11.1.2.  Frecuencia del Uso de Transporte 
                    A.11.1.3.  Motivos de utilización de los medios de transporte 
                    A.11.1.4.  Valoración de la accesibilidad de los medios de Transporte Urbano 
                    A.11.1.5.  Cadena de accesibilidad en los Transportes Urbanos 
        A.11.2.  Transportes Interurbanos 
                    A.11.2.1.  Datos generales sobre la población muestral 
                    A.11.2.2.  Si no hubiera barreras en los desplazamientos 
                    A.11.2.3.  Uso del coche en los Transportes Interurbanos 
                    A.11.2.4.  Uso de los. transportes públicos en los Transportes Interurbanos 
                    A.11.2.5.  Valoración de la accesibilidad en los medios de Transporte Interurbano 
                    A.11.2.6.  Cadena de accesibilidad en los Transportes Urbanos 
        A.11.3.  Tablas complementarias 

 

 



 

1. Introducción

 

“Desde el punto de vista de los usuarios, sería deseable que la altura del suelo del autobús sobre la acera fuera nula, tal como ocurre en las estaciones del metro. En la práctica es imposible conseguirlo en las paradas situadas en las calles, ya que las aceras no pueden estar muy elevadas respecto a la calzada […]. Evidentemente no será posible eliminar la diferencia de altura entre suelo del autobús y acera, pero cuanto más pequeña sea, más cómoda resultará la escalera de acceso”.

Normas de calidad aplicables al transporte colectivo urbano de superficie. Ministerio de Obras Públicas. Madrid, 1976.

    Las evidencias y los imposibles de los años setenta son hoy moneda corriente en las calles de las ciudades españolas. Para llegar a ello han tenido sin embargo que pasar muchos años, muchos debates y un esfuerzo legislativo, económico y social que hoy empieza a dar frutos.

    Gracias sobre todo a las demandas de los colectivos más afectados, a lo largo de la década de los ochenta se fue fraguando un cambio en la actitud de las instituciones en relación a la accesibilidad en el sistema de transporte para las personas con discapacidad. Actitud que ha permitido también empezar a considerar el problema de la accesibilidad general de toda la población, con conceptos como el de “diseño universal” o “diseño para todos”[1]. Como señala un documento del Consejo Estatal de Representantes de Minusválidos origen de este trabajo, el resultado de tener en cuenta a las personas con mayores dificultades es una mejoría general de la calidad del transporte, del urbanismo o de la comunicación[2].

    La modificación cultural y legislativa con respecto a ese cambio de actitud se plasmó en el arranque de múltiples acciones y procesos de mejora de la accesibilidad a principios de los años noventa. Así, por ejemplo, en el transporte ferroviario la primera Norma Básica de Renfe para la adaptación del sistema a las personas con movilidad reducida data de 1988, mientras que sus primeros resultados se produjeron en los primeros años noventa. El resto de las compañías explotadoras de servicios ferroviarios (FEVE, ET/FV, FGC) siguieron al poco tiempo la misma senda.

    De ese mismo periodo de los primeros noventa datan también las primeras líneas de subvención del IMSERSO para la compra de autobuses urbanos de piso bajo, uno de los eslabones clave en la accesibilidad del transporte urbano; ayudas financieras que se irían reforzando con el paso de los años gracias a los convenios IMSERSO-FEMP destinados a tal fin. Igualmente, en esos años empiezan a construirse de una manera sistemática las estaciones de los ferrocarriles metropolitanos con criterios de accesibilidad para personas con discapacidad. Por último, otros medios de transporte como la aviación, los barcos o los taxis también tienen en dicho periodo un punto de inflexión en la preocupación por la accesibilidad.

    La cuestión ahora es saber en qué medida ese cambio de actitud y esos esfuerzos económicos, culturales y técnicos se han traducido en mejoras de la accesibilidad y, sobre todo, cuáles son las tendencias, las oportunidades y las debilidades en esta materia.

    El diagnóstico que a continuación se realiza tiene el propósito no sólo de señalar los datos más relevantes de la situación actual, sino de intentar comprender en qué fase se encuentra el proceso de mejora de la accesibilidad en el sistema de transporte, pues a partir del conocimiento del mismo se podrá establecer la estrategia más conveniente para aprovechar las oportunidades y desbloquear las debilidades mostradas ahora en la accesibilidad de cada medio de transporte.

    Para ello se utiliza una metodología diferente a la que habitualmente se ha empleado en el análisis de la accesibilidad en los distintos medios de transporte. Hasta el momento lo frecuente ha sido realizar la descripción más exhaustiva posible de todos los obstáculos que se oponen a la accesibilidad en cada uno de los medios de transporte y para cada una de las modalidades de discapacidad o reducción de la movilidad. Ese enfoque tiene la virtud de mostrar la complejidad y la extensión de las barreras que se oponen a la accesibilidad, pero tiene el defecto de dificultar una visión de conjunto que permita establecer estrategias globales de mejora.

    Cuando se multiplica la casuística y las variables que se incluyen en un análisis se corre el riesgo de perder de vista el conjunto o, como suele decirse en la expresión popular, los árboles no dejan ver el bosque; expresión que en el caso presente podría ser modificada diciendo que la acumulación de hierbas, matorrales y árboles no permiten instalar fácilmente la cámara fotográfica en un lugar adecuado desde el que retratar el bosque de la accesibilidad. Además, el mero análisis acumulativo de obstáculos puede llevar a conclusiones poco constructivas acerca del estado de la cuestión. Por ejemplo, en el trabajo de campo en estaciones de transporte, realizado como parte de este informe (véase el apéndice “Accesibilidad en estaciones de transporte. Resultados del trabajo de campo”) se concluye que ninguna de las estaciones evaluadas cumple con todos y cada uno de los siete requisitos o criterios de accesibilidad estudiados. Sin embargo, es evidente que en casi todas ellas se han llevado a cabo esfuerzos de mayor o menor intensidad para adaptarlas a las nuevas demandas de accesibilidad para todos.

    Por consiguiente, como complemento al método descriptivo/exhaustivo se propone aquí un método selectivo/operativo que facilite la comprensión de las tendencias y esfuerzos requeridos en el propósito de la accesibilidad en los diferentes medios de transporte. Este método se compone de las siguientes etapas:

 

1)       Selección de un conjunto de problemas principales de la accesibilidad para cada medio de transporte. Esta selección se enriquece con la delimitación de otros problemas complementarios y con el señalamiento de los elementos más importantes del contexto social e institucional que determinan la accesibilidad en cada caso. 

2)       Elección de indicadores básicos de la accesibilidad para cada medio de transporte que sean consecuentes con los problemas señalados anteriormente. Esta elección se refuerza con la de otros indicadores de apoyo que matizan a los primeros.

3)       Determinación de una serie de umbrales primarios de la accesibilidad para cada medio de transporte, que permitan visualizar los objetivos a conseguir con distintas estrategias y los plazos que previsiblemente exigen para su consecución.

 

    A partir de ese esquema es posible plantear los cambios previsibles en la accesibilidad de cada medio de transporte en el futuro inmediato, teniendo como referencia los esfuerzos en curso y los que previsiblemente se realizarán en los próximos años. Si además se considera la importancia de cada medio de transporte en la movilidad de la población, se dispondrá de un cuadro bastante completo de cuáles son los cuellos de botella más significativos en la accesibilidad al transporte en el país y de cuáles son las oportunidades para la intervención de la administración pública y los agentes sociales.

    Hay que advertir, por último, que esta opción metodológica requiere un proceso de maduración para ajustar cada una de las elecciones realizadas, pero que una de sus principales virtudes es precisamente la de su flexibilidad, es decir, la de que puede modificarse en función de cambios tecnológicos, sociales o institucionales no previstos, sin que por ello se pierda su capacidad de mostrar la bondad de las diferentes estrategias y esfuerzos que cabe plantear para cada medio de transporte o, incluso, para el conjunto de ellos.

 

 

2. Las cadenas de la accesibilidad

 

    La accesibilidad en el sistema de transporte es, tal y como se deduce de lo dicho más arriba, un requisito que requiere esfuerzos multifacéticos. Hay que mejorar la accesibilidad en numerosos subsistemas y modos de locomoción, y en diversos aspectos de lo que podría denominarse como cadena del transporte.

    Esto es, para que se verifique el desplazamiento de una persona entre dos puntos del territorio se ponen en juego un conjunto de elementos o eslabones interrelacionados que, unidos entre sí, ofrecen una mayor o menor accesibilidad para la pluralidad de personas que constituyen el universo de la población. El modelo más simple de cadena de transporte se compone de los siguientes eslabones o etapas del desplazamiento, con sus respectivos elementos de conexión o charnela:

 

*desplazamiento en el interior de una edificación hasta acceder al espacio público.

    -conexión espacio edificado/espacio público.

*desplazamiento en el espacio público hasta alcanzar un lugar de detención de los vehículos (estaciones y paradas del transporte).

-conexión espacio público/estación o parada del transporte.

*desplazamiento en las estaciones y paradas del transporte público hasta acceder al vehículo.

    -conexión estación-parada del transporte/vehículo estacionado.

*desplazamiento a bordo del vehículo (condiciones de transporte en el interior del vehículo).

-conexión vehículo/estación-parada del transporte.

*desplazamiento en las estaciones y paradas del transporte público hasta acceder al espacio público.

    -conexión estación-parada/espacio público.

*desplazamiento en el espacio público hasta alcanzar el destino.

    -conexión espacio público/espacio edificado. 

*desplazamiento en el interior del espacio edificado de destino.

 

    En esa relación se han destacado en negrita los eslabones o etapas que van a ser analizados en esta parte del trabajo. Este modelo centrado en el desplazamiento es útil como punto de partida para la reflexión sobre la accesibilidad, pero debe ser enriquecido con un conjunto de condicionantes que enmarcan esa facilidad de acceso y desplazamiento para el conjunto plural de personas. En particular hay que considerar:

 

*la facilidad de acceso a la información para realizar los viajes.

*la facilidad para recibir y comprender la información durante el viaje.

*la facilidad para acceder a los sistemas y servicios de uso público en una estación o parada.

*la facilidad para acceder a los sistemas y servicios de uso público en el interior de los vehículos.

 

    Los dos primeros elementos de este conjunto de condicionantes, con ser importantes para la totalidad de la población, son la clave de la accesibilidad para numerosos colectivos cuyas discapacidades suelen agruparse en las de tipo sensorial o cognitivo, es decir, personas con dificultades auditivas, visuales, del habla o de comprensión y relación con el entorno. Mientras que los dos últimos elementos son además determinantes de la accesibilidad para las personas con dificultades de desplazamiento por motivos de agilidad o motóricos, desde las que tienen que moverse en silla de ruedas, hasta las que por edad u otras razones tienen su facilidad de movimiento reducida.

        Es evidente que las condiciones de accesibilidad de una cadena de transporte dependen del eslabón más débil o de peores condiciones de accesibilidad, pues si la dificultad de acceso tiene suficiente envergadura se limita o disuade el desplazamiento completo a lo largo de toda la cadena. Así, por ejemplo, una oferta ferroviaria nocturna, con plazas acostadas, plenamente accesible para una persona con silla de ruedas desde el punto de vista de la relación entre los andenes y los trenes, puede ser inútil para dicha persona si no tiene también adaptados sus aseos.

    Por ese motivo, el análisis de las mejoras en la accesibilidad que se producen en cada uno de los eslabones del desplazamiento físico debe ser matizado y completado por la reflexión sobre el sistema o la cadena en su conjunto y sobre los condicionantes antes señalados.

    Hay que tener en cuenta además que el concepto de accesibilidad, identificable con la facilidad de acceso, combina las variables del lugar o espaciales, con las variables relativas a las condiciones de quien desea acceder. Las cadenas de la accesibilidad dependen de las características de las personas en la medida en que, por ejemplo, la facilidad de acceso a un vehículo de transporte colectivo puede ser elevada para una persona con deficiencias visuales y muy reducida para una persona con silla de ruedas; pero también hay que entenderlas inscritas en un marco social, económico e institucional que orienta y regula a ese conjunto de condicionantes. Así, por ejemplo, es el contexto social y la regulación administrativa la que puede romper sin paliativos algunos de los eslabones de la accesibilidad, como ocurre cuando se prohíbe transportar un carrito de niño en los autobuses, lo que significa cercenar la accesibilidad para una madre o un padre con su hijo en un sistema de transporte urbano.(En relación con las “cadenas de accesibilidad” ver también capítulo 11)

 

 

3. Delimitación de los problemas principales de la accesibilidad para cada medio de transporte

 

    Dado que la casuística que cruza por un lado la tipología de los usuarios y por otro la gama de medios de transporte es muy elevada, el análisis de las cadenas de la accesibilidad ha de realizarse de manera más acotada e ilustrativa a través de la definición, en primer lugar, de unos problemas principales gracias a los cuales sea posible la comprensión global de un fenómeno que tiene indudablemente mayor complejidad. La elección de dichos problemas principales se apoya en la consideración de su amplitud y de su capacidad disuasoria de los desplazamientos.

    En efecto, el primer criterio empleado para calificar a un problema como principal es su extensión, es decir, su capacidad de interferir en la accesibilidad de una proporción elevada de los usuarios actuales o potenciales. Muchos de los obstáculos a los desplazamientos son invisibles a la mayoría de la población y sólo son detectados por una parte de ella que resulta especialmente afectada; sin embargo, muchos de ellos penalizan, incomodan o generan inseguridad a veces a todos y cada uno de los usuarios de un medio de transporte. Y es por esa capacidad de interferir en el desplazamiento de grandes grupos de la población por lo que pueden ser calificados como elementos principales de la accesibilidad.

    Ese factor de la extensión del obstáculo se ha cruzado aquí con el criterio de su carácter disuasorio de los desplazamientos, es decir, de la capacidad que tenga de interrumpir definitivamente la cadena de la accesibilidad: si existe el obstáculo el usuario no se plantea el viaje ante la dificultad de salvarlo incluso con la ayuda de otras personas o personal de las compañías operadoras.

    Una vez establecidos los problemas principales para cada medio de transporte, se ha pretendido dar un paso más señalando un conjunto de problemas de accesibilidad, aquí denominados como “complementarios”, que vienen a reforzar peyorativamente la existencia de los primeros, es decir que son capaces de multiplicar el efecto disuasorio que de por sí tienen los elementos principales. Igualmente, se ha querido completar la visión física de los obstáculos añadiendo un análisis de las dificultades sociales e institucionales que suelen rodear la utilización de cada uno de los medios de transporte y las posibles mejoras de su accesibilidad.

    Tanto los problemas “complementarios” como los aspectos sociales e institucionales tienen la virtud de desvelar la complejidad y la multidimensionalidad de los problemas que dificultan la accesibilidad. En definitiva, la relación de problemas principales, complementarios y propios del contexto social e institucional que se ofrecen a continuación pretende ofrecer de forma sintética una primera aproximación cualitativa a los problemas de accesibilidad de cada medio de transporte.


Tabla 9. 1. Los problemas de accesibilidad de cada medio de transporte.

 

Problemas  principales

Problemas complementarios

Aspectos sociales e institucionales

Autobuses urbanos y suburbanos

-Relación entre la acera y el vehículo.

-Disponibilidad de sistemas fáciles y cómodos de embarque para todo tipo de usuarios

 

- Espacio, disposición y anclajes para sillas de ruedas o carritos de niño en los vehículos.

- Formación de los conductores.

- Normas de acceso de carritos de niño.

- Disciplina circulatoria.

Ferrocarril metropolitano

- Transporte vertical desde la calle hasta los vestíbulos y andenes.

- Relación entre andén y vagón para sillas de ruedas (especialmente en estaciones en curva).

- Espacio para la localización y sujeción de sillas de ruedas, carritos de niño y bicicletas en los vagones.

- Redacción de los pliegos de condiciones para la compra del material móvil.

- Normativa de acceso de bicicletas.

Ferrocarril de cercanías

- Relación andén-vehículo.

- Acceso a los andenes más alejados del edificio de la estación.

 

- Espacio para la localización de sillas de ruedas, carritos de niño y bicicletas en los vagones.

- Diseño de las estaciones para colectivos con discapacidades sensoriales.

- Redacción de los pliegos de condiciones para la compra o reforma del material móvil.

Ferrocarril interurbano

- Relación andén-vehículo.

- Acceso a los andenes más alejados del edificio de la estación.

- Anchura de puertas de acceso a plataformas y departamentos de viajeros.

- Espacio para la localización de sillas de ruedas, carritos de niño y bicicletas en los vagones.

- Diseño de las estaciones para colectivos con discapacidades sensoriales

- Regulación europea y nacional de dimensiones de andenes y material móvil.

- Redacción de los pliegos de condiciones para la compra o reforma del material móvil.

- Información al usuario.

Autobuses interurbanos

- Acceso a los vehículos desde las paradas y andenes de las estaciones.

- Espacio para el transporte de las sillas de ruedas. Diseño de los vehículos para facilitar el viaje a personas con discapacidad sensorial. Transporte de bicicletas en la bodega.

- Regulación de las obligaciones de las compañías operadoras.

 

Tranvías

- Relación andén-vehículo

- Espacio para la localización de sillas de ruedas, carritos de niño y bicicletas en los vagones.

- Redacción de los pliegos de condiciones para la construcción de la infraestructura y el material móvil. Normas de acceso de carritos de niño.

Taxis

- Disponibilidad de taxis adaptados.

- Comodidad en el acceso a los taxis del servicio público urbano.

- Rentabilidad e información ciudadana sobre las características del servicio de los taxis adaptados.

- Requisitos de comodidad en el acceso a los taxis convencionales bajo licencia.

Aviación

- Embarque y desembarque de los aviones.

- Espacio y comodidades para usuarios de sillas de ruedas en el interior de los aviones.

- Diseño de las terminales para colectivos con discapacidades sensoriales

- Regulación de las concesiones de operación de las aerolíneas.

- Aceptación de embarque de los pasajeros.

Transporte marítimo

- Relación entre el muelle de embarque y el barco

- Desplazamientos internos en el barco en silla de ruedas o con carrito infantil.

- Diseño de las terminales para colectivos con discapacidades sensoriales

- Regulación de las concesiones en relación a los barcos y condiciones de embarque.

 

    Como se puede observar en la tabla anterior, en la mayoría de los medios de transporte el elemento principal que genera dificultades de accesibilidad es la relación entre la acera/andén y el vehículo, que se expresa de distintas maneras en función de los diferentes rasgos de la infraestructura y el material móvil de cada subsistema. Esta caracterización como problema principal es consecuencia del carácter central que ocupa en la cadena de los desplazamientos la articulación entre el vehículo y la infraestructura desde la que acceden los viajeros; central en la medida en que afecta con mayor o menor intensidad a la totalidad de usuarios.

    Esa articulación es la que determina la autonomía, la comodidad, la seguridad y la rapidez con la que todas las personas abordan o desembarcan de un vehículo. Hay que tener en cuenta que esas operaciones son muy relevantes cuando se realizan con mucha frecuencia, como es el caso de los desplazamientos urbanos, o cuando se acompañan del acarreo de bultos, como ocurre en buena parte de los desplazamientos interurbanos.

    Los dos criterios señalados más arriba para calificar a un problema como principal se verifican en todos estos casos. En efecto, la articulación andén-acera/vehículo es el obstáculo de mayor extensión, o que afecta a un mayor número de personas, en el transporte en autobuses (urbanos o interurbanos), ferrocarriles (de cercanías o interurbanos), tranvías, aviones y barcos. Téngase en cuenta que una barrera en el acceso a esos vehículos no sólo afecta a las personas que se desplazan en silla de ruedas sino a otros muchos grupos de población, tal y como se indica en otra parte de este trabajo bajo el concepto de Personas Beneficiarias de la Supresión de Barreras, una parte de la población que puede llegar a representar casi el 40% del total.

    El siguiente cuadro detalla la variedad de los grupos afectados por la relación vehículo/acera-andén, así como el grado de afección estimado para cada uno de ellos.

 

Tabla 9. 2.

Poblacion Colectivo Grado de afeccion de la relacion vehiculo/anden -acera
sin especiales dificultades motoricas, sensoriales, psiquicas o de otro tipo  sin otros factores añadidos. Leve
portando bultos y equipajes Medio
portando carritos de niños Medio o Alto
con dificultades motoricas o de desplazamiento mayores de 64 años Medio
niños menores de 8 años Medio
embarazadas Medio
con movilidad reducida temporal Medio
con movilidad reducida permanente Alto o muy alto
usuarios de sillas de ruedas Medio
con dificultades sensoriales visuales Medio
auditivas Leve
con dificultades psiquicas y/o cognitivas psiquicas Leve
cognitivas Leve
de comunicacio Leve

    Como se puede observar en la tabla anterior, la mejora de la conexión entre los vehículos y las aceras o andenes aumentaría la comodidad y disminuiría el riesgo de accidente para el conjunto de la población, pero además significaría un salto cualitativo importante en la accesibilidad de un conjunto de colectivos cuyo grado de afección es medio o alto por tener dificultades motóricas o sensoriales para el desplazamiento. Hay que subrayar también que en el caso de los medios de transporte interurbanos lo habitual es portar bultos y equipajes y, por tanto, que la mejora de la relación andén-acera/vehículo es positiva para la mayoría de los usuarios.

    Hay sin embargo dos medios de transporte en donde este problema de conexión queda hoy en segundo plano. En el caso del ferrocarril metropolitano, la conexión vehículo-andén está comparativamente bien resuelta, lo que contrasta con el acceso a los propios andenes y vestíbulos del sistema, que ha de calificarse como el problema principal de la accesibilidad de este medio de transporte. Los afectados y la gravedad de la afección por esos desplazamientos verticales entre la calle y los andenes son semejantes que los señalados en la tabla anterior.

    En el caso del taxi, la relación entre el vehículo y la acera puede indudablemente mejorarse, pero el problema principal tiene más que ver la escasa disponibilidad de vehículos adaptados al transporte de personas usuarias de silla de rueda, pues sin ellos se niega la posibilidad de desplazamiento de dicho colectivo.

    Por último, en los ferrocarriles interurbanos y de cercanías los problemas principales de accesibilidad no se restringen a la relación acera-andén/vehículo, sino que se extienden a la acceso al propio andén, el cual suele requerir un cambio de nivel para pasar por debajo o por encima de las vías. En estos casos, por tanto, el problema principal de accesibilidad presenta esa doble cara.

    La relación entre infraestructura de acceso (acera-andén-pasillo-calzada) y vehículo tiene como referencia primordial la dimensión de la separación entre ambos. Para cada circunstancia y medio de transporte se produce una separación mensurable en sentido vertical y horizontal que se convierte en obstáculo a la accesibilidad a partir de ciertos umbrales. En particular, tal y como se puede observar en las figuras adjuntas, se admite que con separaciones verticales máximas entre andén y vehículo 15-20 cm y separaciones horizontales máximas de 30 cm, las personas con problemas de movilidad pueden abordar o descender autónomamente y con suficiente grado de seguridad y comodidad de cualquier vehículo. Para personas que utilizan silla de ruedas esas medidas recomendables han de rebajarse a una separación vertical máxima de 4-5 cm y una separación horizontal máxima de 5-8 cm[3].

    Por su parte, los problemas complementarios más abundantes se encuentran en el diseño de dos de los eslabones de la cadena: las estaciones y terminales y los propios vehículos. El transporte de personas en el interior del vehículo se realiza, en general, en condiciones poco adecuadas para una parte de los usuarios, bien por disponibilidad de espacio en el caso de los que utilizan silla de ruedas o portan carritos de niños, bien por dificultades de recibir información adecuada del viaje en el caso de las personas con discapacidad sensorial.

    En las terminales, en el supuesto de que estén resueltos adecuadamente los cambios de nivel, se apuntan como problemas prioritarios los vinculados a la comprensión/orientación en espacios de gran tamaño, sobre todo,  por parte de las personas con discapacidad sensorial (ciegos, sordos, etc.). Esa importancia de la escala subraya los problemas de las grandes terminales aeroportuarias, portuarias y ferroviarias, sin que por ello se tenga que olvidar el diseño para ese tipo de discapacidades de las que suelen tener menor tamaño, como las del ferrocarril metropolitano o las de los autobuses interurbanos.

    Por último, en relación al marco social e institucional que dificulta la accesibilidad, uno de los aspectos más sobresalientes es el conjunto de normas y prescripciones técnicas que regulan las concesiones y el diseño de los vehículos de transporte público, clave para la transformación en el futuro de las condiciones de accesibilidad. Junto a ese elemento, hay también que resaltar la importancia de la cultura ciudadana respecto a los problemas de accesibilidad, que se expresa en el comportamiento de los conductores de los vehículos públicos y privados y que está vinculada también con la disciplina circulatoria.

    Hay que advertir, para terminar, que esta forma de aproximarse a la accesibilidad no debe ocultar que existen otros muchos obstáculos, dificultades y condicionantes que han de seguir siendo paliados o suprimidos, aunque la relación entre el esfuerzo que exijan y las ventajas generales que aporten sea menos eficiente que los dirigidos a los problemas calificados como principales o complementarios.

 

Fig 9.1 Separaciones horizontal y vertical máximas recomendadas entre vehículo y plataforma de acceso para personas con problemas de movilidad (izquierda) y usuarios de sillas de ruedas (derecha).


4. Indicadores de la accesibilidad en los distintos medios de transporte

[1] Véase al respecto el “Concepto europeo de accesibilidad”, publicación del CEAPAT de 1996. IMSERSO. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Madrid.

[2] “Plan Estatal de Accesibilidad”. CERMI. Madrid, 1999.

[3] Estas separaciones recomendables sintetizan las utilizadas en los programas europeos COST 322 y COST 335, cuyas fuentes documentales son bastante coincidentes.

 

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