Capítulo 8

 

 Accesibilidad en turismo y ocio

8.1. Introducción

 Parece innecesario decir que las actividades culturales y el turismo constituyen dos de los mayores intereses de la mayoría de la población a la hora de emplear su tiempo de ocio. Quizá no lo sea tanto decir que las personas con discapacidades comparten los mismos anhelos que los demás en cuanto al disfrute de su tiempo libre. Las demandas de ocio de las personas con discapacidad son las correspondientes a su edad y condición social, pero se ven frecuentemente truncadas por las dificultades impuestas por el entorno. De acuerdo con las encuestas realizadas entre las personas con discapacidad las actividades que más desearían emprender en el hipotético caso de que se eliminasen todas las barreras en los espacios públicos y el transporte son, por este orden:

viajar

ir al cine y teatro

caminar, pasear 

Demandas que parecen razonables si reflexionamos sobre los deseos que cualquier persona tendría si por cualquier causa se viera impedida para desplazarse. Las actividades englobadas bajo las categorías de ocio y turismo son fundamentales para la calidad de vida de cualquier persona, además de un gran potencial económico de nuestro país. Se trata de actividades en las que la interrelación entre los servicios y las instalaciones o entornos resulta esencial: en la actividad turística confluyen la accesibilidad a los edificios (residenciales, culturales, de diversión), al transporte urbano y –especialmente- interurbano, al espacio público de la ciudad, a equipamientos al aire libre como parques o playas. En definitiva, en el turismo como actividad se sintetizan y se convierten en imprescindibles las condiciones de accesibilidad de todos los entornos, adquiriendo pleno sentido la idea de cadena de accesibilidad. En consecuencia vamos a realizar un análisis particularizado de este sector, para lo cual analizaremos la accesibilidad de algunos servicios específicos destinados a estas actividades, concretamente los hoteles, y otros destinados al ocio como son las salas de cine y teatro. Hay muchos más elementos dignos de evaluación y análisis, pero la falta de trabajos rigurosos y la imposibilidad de realizar un trabajo de campo propio, como los realizados en otros ámbitos limitan nuestras posibilidades de análisis.

 La primera parte del capítulo se dedica al turismo, y en ella analizamos la accesibilidad de los hoteles de lujo (cuatro y cinco estrellas y Paradores), además de las respuestas a las encuestas realizadas para este trabajo correspondiente al Capítulo 11 del Diagnóstico y el capítulo correspondiente de Edificación en este trabajo. Éstas preguntan sobre costumbres, condicionantes y demandas de viaje para las personas mayores o con discapacidad.

 La segunda y breve parte de este capítulo analiza la oferta de cines y teatros en tres ciudades españolas; información que procede de evaluaciones realizadas por otras instituciones en Madrid, Barcelona y Bilbao y que se ha tomado como muestra de una situación que siendo mucho más diversa, difícilmente será mejor que la recogida en esas ciudades.

8.2. Accesibilidad en el turismo

 La persona con discapacidad u otros colectivos demandantes de buenas condiciones de accesibilidad, han tenido tradicionalmente reducidas posibilidades de ocio y viaje, tanto por motivos económicos como de barreras en el transporte o por no haber sido consideradas como colectivos particularmente interesantes para los profesionales del sector. Además la inexistencia de grandes iniciativas de Turismo Social como las desarrolladas por el IMSERSO desde 1985 dirigidas a la Tercera Edad, han limitado la presencia de las personas con discapacidad en los destinos turísticos. Para que el turismo sea una realidad no limitada a los aventureros o a aquellas personas con discapacidad más dinámicas o mejor asistidas es preciso realizar esfuerzos en múltiples frentes y coordinar los diversos eslabones de la cadena de desplazamiento.

 Resulta evidente que ante la evolución demográfica en Europa los profesionales del turismo no pueden ignorar a estos colectivos. En los últimos años se observa una evolución de la situación al estar empezando a verlos también como viajeros individuales que pueden realizar su viaje con autonomía y desean un trato en igualdad de condiciones que el resto de clientes.

 Turismo para Todos 

 La idea de Turismo para Todos, surgida a finales de los años 80, es la expresión de la necesidad de incorporar a colectivos con problemas de acceso a las infraestructuras y servicios asociados a la actividad de viaje. Es también una expresión de demanda de calidad y trato personalizado que haga viable para personas de toda condición física, psíquica o sensorial disfrutar de esta actividad, pero también la haga más fácil y placentera al resto de usuarios. Cualquier turista cargado con maletas, frecuentemente cansado, desorientado o desconocedor del entorno o el idioma se verá beneficiado por las mejoras de accesibilidad física, señalización o comunicación que se hagan para mejorar la accesibilidad de las personas con discapacidades. La idea de Turismo para Todos entronca, por tanto, con los mismos principios que el diseño para todos y, aún surgiendo como una expresión más del deseo de autonomía e integración de colectivos con discapacidades, conduce a un objetivo generalizable de calidad de uso para toda la población.

 Los ámbitos de actuación para conseguir un Turismo para Todos abarcan toda la cadena que implica el viaje, desde las infraestructuras de transporte interurbano y los vehículos de transporte a la edificación residencial pasando por los servicios ofertados y los entornos urbanos y naturales de destino.

 Demanda de turismo entre las personas con discapacidad

 La potencial actividad viajera y de ocio de las personas con discapacidad no requiere de la abolición de todas las barreras para hacerse efectiva. Es también una realidad actual como veremos y una actividad que, mediante la eliminación de barreras en algunos eslabones finales, como el residencial, podría tener un notable incremento.

  Según el documento Accesibilidad a Turistas con Discapacidades[80] la demanda potencial de viajes de los europeos con discapacidades se puede estimar en:

·         8 millones que viajarían al extranjero.
·         5 millones los que viajarían dentro del país.
·         22 millones de excursiones locales de un día.

 Con una media de 0,5 acompañantes (puesto que no todos lo llevan) supondría según esa fuente un potencial de 35 millones de viajeros que pernoctan y 630 millones de noches de hotel cada año. Si bien, como señala el mismo documento:

 No todas estas personas disponen de medios económicos para hacer turismo, y, en algunos casos, sus discapacidades les impiden viajar. Una proporción bastante alta de personas minusválidas carecen de un empleo remunerado, aunque algunos integrantes de su círculo familiar más próximo sí desarrollan actividades económicas.

 En España, el IMSERSO[81] realizó un trabajo específico sobre demandas de la tercera edad, según el cual la segunda actividad que le gustaría realizar a las personas mayores, después de pasear, es hacer viajes y turismo, un deseo que comparten el 60% de las mujeres y el 46% de los hombres.

 Los resultados de nuestras encuestas nos dan algunas ideas sobre los viajes que realizan y la disposición a viajar más por parte de las personas con discapacidad y mayores.

 Ante la pregunta de si realiza viajes de ocio o turismo, un 87% de la muestra respondió afirmativamente, no habiéndose detectado diferencias significativas en función de la discapacidad.

 Los destinos más frecuentes de los encuestados son la playa en un 62%, otras ciudades en un 50% y el pueblo en un 37%; el menos frecuente es la montaña, con un 20%.[82]

 En cuanto a los alojamientos, la casa familiar o propia es el alojamiento más frecuente en las vacaciones, pues una u otra son utilizadas por el 72% de la muestra. El hotel es utilizado por un 45% de los encuestados, y los camping y las casas rurales son los alojamientos menos utilizados, con un 12 y 6% respectivamente[83]. Todo ello indica que los encuestados no utilizan con mucha frecuencia establecimientos públicos residenciales.

 Para saber como estarían afectando a estas personas las condiciones de accesibilidad se les preguntó si la supresión de barreras cambiaría el destino de sus viajes. El 50% respondió afirmativamente, aunque no concretaron mucho el tipo de viajes que realizarían en tal caso: viajes “al extranjero” y viajes “de ocio” fueron las respuestas más frecuentes. En cuanto a los que no se declaran afectados por las barreras a la hora de viajar, de modo que no reconocen que sus destinos fueran a cambiar por la supresión de barreras, la mayoría respondió que “el destino no depende de las barreras existentes”.

 Aunque este mercado potencial no pase desapercibido a los profesionales del sector, será preciso vencer resistencias, y solventar los problemas y el desconocimiento sobre la forma de resolver las barreras, evitando reproducir modelos pasados de crecimiento turístico que han ignorado a estos colectivos.

8.2.1. Accesibilidad de los hoteles

 La mitad de las personas encuestadas afirman que cambiarían el destino de sus viajes si se suprimieran las barreras en los desplazamientos. Lógicamente, esa supresión debería extenderse también a los establecimientos residenciales, para poder realizar ese deseo de viajar libremente que se manifiesta muy a menudo en el colectivo. Pero ¿cuáles son las condiciones objetivas que tienen estos establecimientos y qué tipo de limitaciones imponen a las personas con discapacidad?

 Sólo podemos ofrecer respuestas relativas a los hoteles de 4 y 5 estrellas y Paradores Nacionales de Turismo a partir de las evaluaciones realizadas por la asociación ALPE Turismo para Todos sobre una muestra que cubre en torno al 45% de esos establecimientos. Con tal fin hemos reelaborado la metodología y realizado la explotación estadística y contamos, además, con las opiniones de las personas con discapacidad encuestadas para este trabajo.  

 La Comisión de Comunidades Europeas DG V dentro del programa Horizon 1995-99 ha establecido criterios de evaluación de las condiciones de accesibilidad de instalaciones residenciales[84]. Estos niveles, aunque no de forma estricta, son el punto de partida de la metodología de análisis de ALPE Turismo para Todos, que hemos debido adaptar para poder explotar estadísticamente, obteniendo las siguientes categorías:

ESTÁNDARES DE ACCESIBILIDAD GLOBAL EN ESTE ESTUDIO

Estándar A: es el más exigente, pues es la que permite el uso autónomo por personas que se desplazan en silla de ruedas y, además, requiere ciertas prestaciones específicas para discapacidades sensoriales.

Estándar B: es similar al A, pero no requiere ayudas sensoriales.
Estándar C: permite el uso por personas en silla de ruedas, pero no de forma autónoma, pues requiere ciertas ayudas.
Estándar D: permite su uso por personas discapacitadas físicas ambulantes, es decir, por personas que utilizan muletas o bastones.

Cada uno de los estándares establecidos determinan, por tanto, quiénes pueden utilizar el hotel, pues se cumplen unos criterios básicos, más exigentes cuanto mayores las necesidades de los usuarios considerados. Los criterios o requisitos básicos que se evalúan para cada caso son:

-      Entrada Principal o alternativa
-      Hall
-      Ascensor
-      Habitación

Si se cumplen todos ellos para un estándar determinado (A, B, C o D), el hotel se considera apto para su uso por las personas correspondientes a ese estándar. En caso contrario será no apto o inaccesible para ese grupo de usuarios. Lógicamente todos los hoteles considerados aptos en un estándar lo serán también en sus inferiores.

A partir de las fichas de evaluación de cada hotel hemos agrupado la información de los distintos espacios evaluados y clasificado los hoteles en Aptos o No Aptos según los anteriores estándares. Los resultados se muestran en la siguiente Tabla-resumen.

Grafico 8.1. Porcentaje de hoteles que cumplen cada estándar de accesibilidad

   

    Los anteriores resultados demuestran que, cuando se aplican en sentido estricto y se miden efectivamente las condiciones de accesibilidad de los hoteles, los resultados son más pesimistas de los que se deducen de las guías al uso. Sólo un 0,7%, es decir, 3 hoteles de los 431 evaluados cumplen con los estándares óptimos: permite su acceso y utilización autónoma por personas en silla de ruedas y, además, tienen mejoras para facilitar la estancia de las personas con discapacidades sensoriales. Según se relaja el nivel de exigencia lógicamente aumenta el número de hoteles que cumplen con los mínimos, tal como se muestra gráficamente a continuación. 

 Hay que resaltar que casi un 45% de los hoteles no cumplen ninguno de los estándares establecidos, es decir no son accesibles en buenas condiciones ni siquiera para personas ambulantes que utilicen muletas.

Pero además hay que considerar que esos requisitos constituyen un umbral básico para hacer posible su utilización en cada caso; un umbral que no implica un tratamiento suficiente ni integrador de la persona con discapacidad en relación con el resto de usuarios del hotel. Por ello, aún a costa de hacer un poco más complejo el análisis, se ha querido distinguir entre la simple posibilidad de pernoctar en el hotel y la posibilidad de un uso completo de sus servicios, es decir la calidad de utilización integral del establecimiento y sus servicios. Esta viene expresada en una segunda clasificación realizada en función del grado de accesibilidad que presentan: ALTO, MEDIO o BAJO.

 El siguiente cuadro resume las instalaciones o servicios que se incluyen en cada caso.

  Cuadro de texto: BAJO  si sólo se cumplen los requisitos básicos del estándar correspondiente, es decir los ya citados y utilizados para la clasificación –más simple- anterior: 
-	Entrada Principal o alternativa 
-	Hall
-	Ascensor
-	Habitación

MEDIO si, además de los requisitos básicos anteriores, también cumplen el estándar los siguientes servicios e instalaciones:
-	El parking
-	Las salas de descanso
-	El restaurante o/y la cafetería

ALTO si, además de los requisitos básicos, también cumplen el estándar los siguientes servicios e instalaciones:
-	El parking
-	Las salas de descanso
-	El restaurante
-	La cafetería
-	El aseo público
-	Las salas de reuniones

Aunque disponemos de datos sobre otras características o servicios, estos se consideran como complementarios dada la falta de homogeneidad entre los hoteles analizados. Son los siguientes:
-	Entorno urbanístico
-	Piscina
-	Otras zonas
-	Otros servicios
NIVELES o CALIDAD de ACCESIBILIDAD para cada ESTÁNDAR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hemos de insistir en que el hecho de la consideración de un elemento o servicio del hotel como básico o no dependerá de su capacidad para excluir del uso principal del hotel a los clientes con discapacidad. La anterior clasificación jerarquiza las instalaciones y servicios de acuerdo a su importancia. En consecuencia, se denominan básicos a los elementos imprescindibles para pernoctar en el hotel, excluyendo a los que permiten el uso de otros servicios distintos a los estrictamente vinculados con el acceso al hall, a la habitación y a su aseo correspondiente.

Ahora bien, no es lo mismo pasar una noche en un hotel que pasar unas vacaciones en un hotel. En el primer caso, los requisitos básicos presuponen la posibilidad de uso, en el segundo no garantizarían unas condiciones suficientes. De modo que, en cualquier caso, las personas con discapacidad deberían estudiar lo que cada hotel les ofrece en cuanto a requisitos no básicos y complementarios, pero descartando de partida aquellos que no estuvieran en la categoría requerida para su tipo de discapacidad. 

De los tres hoteles que cumplen el estándar máximo, hay dos que tienen un grado de accesibilidad alto y uno medio. De los 33 hoteles que son aptos para personas en silla de ruedas[85], algo menos de la mitad tienen un nivel o grado de accesibilidad medio mientras el resto se reparte entre alto y bajo. Del mismo modo, en los otros dos estándares el nivel medio es el más numeroso y el reparto entre los niveles extremos es similar.

Análisis de la accesibilidad por dependencias o servicios

Como complemento y explicación de los resultados globales obtenidos es importante analizar separadamente los espacios y servicios de que disponen los hoteles, lo que nos permitirá conocer dónde se concentran las barreras. El análisis se realiza para cada uno de los estándares fijados y separando los hoteles de acuerdo a su categoría, es decir: de cuatro estrellas, cinco estrellas o Paradores Nacionales.

 ENTRADA PRINCIPAL: Las entradas son accesibles en silla de ruedas de forma autónoma en un buen porcentaje de los hoteles. Los hoteles de 4 estrellas y los Paradores Nacionales presentan mejores condiciones que los de gran lujo, donde es más frecuente que las personas en silla de ruedas necesiten asistencia para acceder a la recepción. Si, de acuerdo con los criterios de Diseño Universal, sólo considerásemos realmente accesible la entrada cuando ésta se produce por la puerta principal, el número de hoteles inaccesibles casi se triplicaría, y disminuiría en un tercio las posibilidades de acceso autónomo en silla de ruedas: del 45% accesible en ese estándar al 30%. Las disminuciones mayores se producirían en hoteles de 4 y 5 estrellas, lo que denota que en los Paradores Nacionales que tienen entrada accesible para silla de ruedas, ésta lo es por la puerta principal en una mayor proporción que en los hoteles. 

 RECEPCIÓN La mayoría de los espacios de recepción y acogida en los hoteles permiten su utilización autónoma desde silla de ruedas, siendo superiores los resultados en los Paradores Nacionales y hoteles de cuatro estrellas que en los de cinco estrellas. En conjunto los Paradores Nacionales resultan tener mejor resuelto este espacio, puesto que además de lo ya señalado sólo un 7% se puede considerar inaccesible en todos los casos.

 ASCENSORES: Los ascensores presentan mayores diferencias. Aquí los Paradores Nacionales resultan peor equipados, puesto que tienen un 33% no accesible, frente a menos de un 6% en los otros hoteles. No hay muchos ascensores preparados para las discapacidades sensoriales, pero más de la mitad de los de 4 y 5 estrellas son accesibles de forma autónoma desde silla de ruedas.

 HABITACIONES: Las habitaciones plantean mayores problemas que los anteriores elementos. Es realmente bajo el número de hoteles que presentan habitaciones con unas condiciones de accesibilidad razonables. La situación en este caso es mejor en los hoteles de mayor lujo, aunque por un escaso margen respecto a los de cuatro estrellas. Los Paradores Nacionales en cambio tienen peor resuelto este espacio y en un 37% de los casos no se satisfacen las necesidades ni de los discapacitados ambulantes.

 APARCAMIENTO: Respecto al parking la situación es relativamente similar entre hoteles de distintas categorías: polarizada entre los que tienen aparcamientos perfectamente accesibles y los que no lo tienen en absoluto. Una vez más resultan mejores las condiciones disponibles en los hoteles de cuatro estrellas.

 RESTAURANTE Y CAFETERÍA: Los servicios de restaurante y cafetería son accesibles en su mayoría, especialmente en hoteles de 4 y 5 estrellas, pero subsiste un número importante de hoteles que no han acondicionado sus instalaciones para poder ofrecer estos servicios a personas con silla de ruedas. Los Paradores Nacionales destacan negativamente en este caso.

 ASEOS PÚBLICOS: La situación es aquí muy negativa. El porcentaje de aseos que no cumple con las necesidades de ninguno de los colectivos estudiados es de más del 50%; algo mejor en los hoteles de gran lujo que en los de lujo, y con los Paradores Nacionales destacando negativamente también en este caso. Las adaptaciones para personas en silla de ruedas son casi inexistentes.

 SALAS DE REUNIONES: El acceso a las salas de reuniones presenta una situación relativamente similar a la de otros espacios comunes de encuentro del hotel, con más de la mitad de los casos en que se han resuelto los posibles problemas, pero un cuarto o más de casos en que la inaccesibilidad es total[86]. Los Paradores Nacionales resultan también menos preparados para acoger reuniones o actividades en las que puedan participar personas con problemas de movilidad.

 PISCINA: La piscina resultaría ser el espacio menos accesible de todos los analizados a tenor de la anterior tabla, y es muy probable que así sea, pero muchos de los hoteles carecen de esta instalación por lo que aparecerían como inaccesibles de acuerdo con las características ya citadas de la metodología. En consecuencia, sólo podemos comparar con seguridad la distribución entre estándares A a D, que muestra una clara tendencia a situar la mayoría de casos en la parte baja, la menos exigente.

 ENTORNO URBANÍSTICO: Muchos hoteles urbanos carecen de entorno urbanístico propio, pero la tabla permite comprobar que entre los que cumplen alguno de los estándares hay un número similar del B y el D, es decir, adaptados a silla de ruedas en el primer caso y apto para ambulantes con muletas en el segundo. La situación en los hoteles es mejor que en los Paradores Nacionales.

 MEJORAS VISUALES: Un 27% de los hoteles tienen facilidades o ayudas para personas con discapacidades visuales. Por categorías no hay diferencias apreciables.

MEJORAS AUDITIVAS: Las instalaciones para mejorar la comunicación y accesibilidad de personas sordas o hipoacúsicas están presentes en pocos hoteles, siendo los de 4 estrellas los que más las han incorporado.

Conclusiones

Los hoteles de alto nivel en España tienen la accesibilidad como una asignatura pendiente en su adaptación a las nuevas demandas de accesibilidad. Con independencia de que se hayan hecho esfuerzos importantes en casos concretos y en cadenas concretas, lo cierto es que se está todavía lejos de un cumplimiento aceptable de las condiciones de accesibilidad. Las personas con discapacidades de cualquier tipo deben tener una posibilidad de estancia –ya sea corta o prolongada- en las mismas condiciones y con los mismos servicios que cualquier otra; algo que no ocurre actualmente ni al analizar de forma conjunta los hoteles ni en los servicios e instalaciones más básicos tomados aisladamente. La situación de los baños públicos en los hoteles es un buen ejemplo de ello. 

A continuación esquematizamos las principales conclusiones obtenidas a partir del análisis de la muestra de hoteles analizada:

Lo primero a destacar es la inexistencia de diferencias notables en las condiciones de accesibilidad de sus instalaciones y servicios entre los hoteles de 4 y 5 estrellas. No parece que la accesibilidad  se conciba como un elemento de lujo de modo que su presencia aumente de forma lineal con la categoría del hotel.

Existe cierta ligereza y desconocimiento al utilizar la categoría genérica de "accesible para personas con movilidad reducida" por parte de las guías hoteleras, puesto que incluso considerando sólo aspectos muy parciales de las instalaciones y servicios de los hoteles, el grado de cumplimiento de unos mínimos de accesibilidad es bajo.

El colectivo más afectado por las barreras arquitectónicas, el de usuarios de sillas de ruedas dispone de una oferta muy escasa de hoteles donde pueda alojarse con una cierta autonomía y confort (8% según nuestros datos) y menos aún en los que pueda disfrutar de los servicios complementarios por los que está pagando.

Al analizar la accesibilidad de los elementos básicos o imprescindibles resulta sorprendente la persistencia de problemas en las habitaciones de hoteles de lujo como los analizados, pero también en sus salas de recepción o hall. En cambio en las entradas -bien de forma directa o alternativa- tiene mejor resuelto el acceso.

Pero hay otros elementos de una gran importancia para dar un servicio digno a las personas con discapacidad y, en este caso, destaca por su ausencia la adaptación de los baños públicos en los hoteles. Esto ocurre en hoteles que, recordemos, deben cumplir un elevado nivel de servicio y atención al cliente para adquirir la categoría que tienen. Hoteles que, por otra parte, dan servicios externos en muchos casos, como restaurante o salas de conferencias. Todo ello hace más grave la inexistencia de adaptaciones en un elemento tan fundamental en cualquiera de estos servicios como son los aseos.

Se debe imponer la adaptación de los hoteles como objetivo de las reformas, que con cierta periodicidad todo establecimiento de este tipo debe hacer. Estas adaptaciones deberían estar entre los objetivos a cubrir cuando se realice cualquier obra en el hotel, pero también son justificados suficiente para emprender reformas radicales de mejora de accesibilidad.

No se pueden olvidar las necesidades de personas con discapacidades sensoriales. Se han identificado pocos servicios especializados dirigidos  hacia estos colectivo, existiendo adaptaciones y aparatos fáciles de instalar y de escaso coste para un hotel que pueden mejorar considerablemente la comunicación y orientación de estas personas. Los profesionales deben considerar además la importancia de que su personal de atención conozca la lengua de signos como un idioma mas para la comunicación con sus clientes.

Resulta evidente la necesidad de mejorar las guías y que éstas sean realmente fiables para las personas con cualquier discapacidad. Para ello es fundamental la realización de guías especializadas y con criterios estandarizados. hay una gran dispersión de métodos de evaluación y formas de presentación de los resultados lo que revierte en falta de confianza y confusión para el usuario con discapacidad que, en múltiples ocasiones recurre al boca a boca o a la repetición constante en sus destinos ante la falta de confianza en las informaciones.

La Red de Paradores Nacionales plantea problemas de adaptación importantes por la antigüedad y protección de muchos de sus edificios. Sus instalaciones tienen mayor proporción de inaccesibilidad en habitaciones, ascensores, restaurante o aseos públicos. En este momento se enfrentan a grandes obras de remodelación que afectarán a todos los Paradores Nacionales con unas inversiones previstas de 30.000 millones de Ptas. hasta el año 2004. Se trata de una oportunidad que no debería ser desaprovechada para mejorar la accesibilidad en toda la red, particularmente en aquellos edificios que por no estar catalogados como patrimonio histórico-artístico no plantean problemas de modificación. Si esta red pública ha sido ejemplo y factor dinamizador de nuestro turismo, debería de también liderar el proceso de adaptación a pesar de las dificultades añadidas que, en muchos casos, se derivan de la antigüedad de las edificaciones.

La presencia de ayudas específicas para personas con discapacidades personales es aún baja, especialmente para las personas sordas o hipoacúsicas. Estas mejoras deberían ir acompañadas de un  mayor aprendizaje de la lengua de signos por parte del personal de recepción.

Es evidente que a pesar de las carencias y dificultades reseñadas existen muchas personas discapacitadas que viajan y son acogidas en hoteles con condiciones diversas de accesibilidad. La buena actitud y preparación del personal hotelero puede cubrir muchas lagunas de accesibilidad y solventar muchas barreras; pero el objetivo a marcarse debe ser la máxima autonomía del cliente. Desde este punto de vista y reconociendo la buena preparación y disposición de muchos profesionales del sector, es preciso concluir que la mayor parte del trabajo de eliminación de barreras en los hoteles está por hacer.

Valoración de la accesibilidad de los hoteles según los encuestados

 Según las encuestas a usuarios realizadas, el 45% de ellos se alojan en hoteles. Dos de cada tres nos han indicado el tipo de hotel que utilizan con mayor frecuencia resultando la siguiente distribución:

H 5 estrellas......   7,4%
H 4 estrellas...... 34,5%
H 3 estrellas...... 45,5%
H 2 estrellas......   9,0%
H 1 estrella........  3,6%

Por tanto, casi un 60% de los usuarios van a hoteles de categorías inferiores a las evaluadas.

 Tabla 8.1. Importancia de los elementos de los hoteles/hostales - estancia larga

Significado escala:   0 = Nada,  3 = Poco,  6 = Mucho,  10 = Imprescindible

Elemento

Media poblacional

1*

2

F

8

Silla de ruedas

 

Entrada accesible

7,2

5,6

6,1

7,6

9,1

8,6

Habitación accesible

7,2

5,1

6,7

7,6

8,4

8,5

Aseo público adaptado

7,1

4,7

7,1

7,3

8,4

8,2

Ascensor adaptado

7,1

5,1

6,1

7,4

9,1

8,7

Entorno urbanístico accesible

6,9

4,0

7,1

7,4

7,3

7,9

May accesible

6,8

5,6

5,6

7,1

8,8

8,1

Baño privado adaptado

6,3

4,2

5,0

7,2

7,3

8,2

Restaurante accesible

6,2

3,4

6,1

6,6

7,9

7,3

Cafetería accesible

5,9

3,1

6,1

6,2

7,1

6,8

Parking accesible

5,1

4,3

3,0

6,2

5,4

6,6

Adaptaciones auditivas

4,2

3,1

7,1

3,6

2,8

3,8

Adaptaciones visuales

4,0

3,1

5,7

3,8

2,7

4,1

Rango muestral

190/221

8/9

7

100/116

6/8

69/81

*1=Deficiencias mentales, 2=Defic. visuales, F=Defic. físicas sin usuarios silla  8= Otros   (Según INE, 1999)

Fuente: Encuesta de “Accesibilidad y Edificación”. Proyecto ACCEPLAN.

La mayoría de elementos consultados se encuentran entre los niveles de Muy Importante e Imprescindible (con fondo gris), para todos los tipos de discapacidad, excepto las mentales, que no tienen requerimientos especiales. Es llamativo que el aseo público se considere más importante que el privado, lo que se puede interpretar como que lo importante es disponer de baño adaptado, aunque éste no sea de uso privado.

8.2.2. Accesibilidad en los establecimientos de ocio

 La posibilidad de acceso autónomo a los establecimientos de ocio es otro de los grandes temas pendientes para muchas personas con discapacidad, a juzgar por los deseos mostrados en nuestro estudio. De hecho ir al cine o teatro es la actividad ‘nueva’ que más afectados citan cuando se les pregunta por las actividades que realizarían si se eliminasen todas las barreras que les limitan. Y su respuesta parece bastante lógica si hemos de juzgar por los datos que hemos podido recabar para este estudio.

 Se han incluido varios análisis de Cines, Teatros y Museos en las ciudades de Madrid, Barcelona y Bilbao a partir de los datos recogidos realizados por entidades oficiales diversas y con metodologías distintas[87]. Aunque esta diversidad nos impide hacer comparaciones sobre el número de locales accesibles en cada caso, podemos disponer de varios puntos de apoyo para interpretar cuál es la situación real del acceso de las personas con discapacidad a los lugares de ocio.

La metodología utilizada en los estudios de Madrid y Bilbao es precisa y realizada a partir de criterios explícitos, mientras la de Barcelona es más inconcreta y agregada. La mayor precisión en el estudio de Madrid nos ha permitido diseñar tres niveles de accesibilidad: Mínimo, Medio y Bajo, correspondientes a tres tipologías de movilidad: con silla de ruedas autónomo, con silla de ruedas precisando acompañante y con muletas o bastones. La situación de los museos es, en general, mejor que la de los cines y teatros, siendo estas salas muy poco accesibles. La situación en Barcelona y Bilbao es considerablemente mejor, aunque la metodología es menos exigente.

En balance

Lo primero que nos sugieren los resultados obtenidos es la necesidad de unificar criterios de análisis o evaluación de los edificios de uso público, no sólo por la posibilidad de realizar estudios comparativos, que sería deseable, sino por facilitar la tarea de las personas que pretenden saber qué les espera al llegar a un edificio, que se verían muy beneficiadas con una estandarización y racionalización de los criterios. Nos encontramos con tres métodos de evaluación tan diferentes que hacen imposible las comparaciones. En alguno de los trabajos analizados se da el caso de que las evaluaciones las han hecho los propios responsables de los edificios o locales, lo que resta mucha fiabilidad a los resultados. No es casualidad que los resultados globales por ciudad sean más favorables cuanto menos clara y concreta la metodología. De las guías analizadas sólo en la de Madrid se plantea la posibilidad de que la persona con discapacidad acuda sola al cine, teatro o museo, puesto que la categoría ‘accesible’ de la guía de Bilbao no es plenamente autónoma y la de Barcelona no resulta muy fiable dada la metodología escasamente explícita empleada. 

En segundo lugar hay que destacar que los resultados parecen poco favorables. Es posible que una PMR pueda hacer uso de una parte considerable de los cines evaluados, pero no parece que lo pueda hacer con muchas garantías. Sólo la información ofrecida por la guía de Madrid aporta una información completa, resultando que en este caso ningún cine, teatro o museo la cumple para el estándar de silla de ruedas, excepto de forma mínima (sin poder hacer uso del aseo, por ejemplo) en algunos casos. Los resultados de Bilbao parecen, en cualquier caso, más favorables a partir de la información disponible.

Por tipos, los museos tienen mejores condiciones de accesibilidad que los cines o teatros. La inaccesibilidad de los aseos resulta, en cualquier caso, la mayor limitación, pues –según los datos disponibles- se da en el 93% de los museos de Barcelona y en el 68% de los de Madrid.

 

8.3. Diagnóstico accesibilidad establecimientos de ocio y en los establecimientos de turismo

 De acuerdo a las respuestas de los usuarios con los edificios y establecimientos más vinculados al ocio y turismo (cines y teatros, hoteles, bares y restaurantes) están entre los peor valorados en cuanto a su accesibilidad. Por otra parte haciendo un ranking de molestias y perjuicios provocados por su inaccesibilidad estos tres grupos de edificios se encuentran en tres de los cuatro primeros lugares, acompañados por los edificios administrativos. Es decir, que no sólo son poco accesibles, sino que su inaccesibilidad es más problemática que la de otros edificios de gran relevancia (hospitales, centros de asistencia, mercados, edificios educativos, etc.). Todo ello es altamente significativo de la gran insatisfacción que los colectivos de personas con discapacidad tienen respecto a sus posibilidades de ocio y turismo, y como estas se ven mermadas por la inaccesibilidad generalizada en los establecimientos correspondientes.

 Quizá se pueda razonar que hay otros entornos prioritarios en la actuación pública por la accesibilidad, pero desde el punto de vista de la edificación, los interesados manifiestan con claridad su demanda de acceso a la diversión y al viaje. Para ello hacen falta además unos transportes accesibles, pero esto se ha analizado aparte.

 Podemos destacar además que la valoración de conocimiento y actitud hacia las necesidades de las personas con discapacidad por parte del personal que atiende en este tipo de establecimientos no es el adecuado. De cero a diez, su conocimiento oscila entre 3,8 (bares, restaurantes) o 3,9 (ocio y espectáculos) y 4,3 (hoteles). La actitud y disposición de esos empleados resulta escasamente valorada, destacando negativamente la del personal de la administración pública.

Tabla 8.2. Conocimiento y actitud de los empleados en relación con las necesidades de las personas con discapacidad.

Servicio

Conocimiento(*)

Actitud positiva(**)

Restauración (bar, restaurante)

3,8

41,9%

Ocio y espectáculos

3,9

38,7%

Comercios

4,0

39,4%

Oficinas administración

4,1

35,9%

Hoteles, hostales, etc.

4,3

46,7%

Rango muestral

146/152

137/147

(*) Valores:  0 = Malo,  5 = Regular,    10 = Bueno

(**) Porcentaje de encuestados que consideran positiva la actitud de los empleados hacia sus necesidades.

Fuente: Encuesta de “Accesibilidad y Edificación”. Proyecto ACCEPLAN.

 

Todo ellos está indudablemente vinculado con la accesibilidad, especialmente cuando se trata de espacios edificados en los que el número de barreras encontradas es elevado. Hemos visto que son escasos los espacios residenciales que cumplen unos mínimos de accesibilidad y casi inexistentes (a no ser que vayamos a establecimientos especializados y, por tanto, segregados) los que pueden recibir a un usuario con discapacidad física o sensorial en igualdad de condiciones que el resto de usuarios.

Todo ello configura un sector de turismo y ocio prácticamente vetado para las personas con discapacidad, aspecto que además está escasamente desarrollado entre los servicios asistenciales que se prestan a las personas con discapacidad. La posibilidad de utilización autónoma del tiempo libre es quizá la máxima expresión de una sociedad plenamente inclusiva de las personas con discapacidad, y es evidente que aquí estamos muy lejos de conseguir ese objetivo, no sólo por las dificultades arquitectónicas y las del transporte, ya analizado, sino también por las de información y servicio adecuado por parte del personal de atención al público. 

Ante esta situación, se han de poner en marcha acciones dirigidas a asegurar el cumplimiento de la normativa de accesibilidad en los edificios de uso público y privados de concurrencia pública y a favorecer la adaptación progresiva de las instalaciones existentes.

 

[80] Comisión Europea. DG XIII Unidad ‘Turismo’. Accesibilidad a Turistas con Discapacidades. Manual para la Industria del Turismo.

[81] IMSERSO (1995) Las personas mayores en España, Madrid

[82] La pregunta es multi-respuesta, por lo tanto, los porcentajes no suman 100.

[83] Idem.

[84] ACCESIBILIDAD TOTAL (Física + Sensorial), ACCESIBILIDAD TOTAL EN TODAS LAS ÁREAS (Sillas de ruedas con autonomía), ACCESIBILIDAD EN ÁREAS BÁSICAS (incluyendo Sillas de ruedas), ACCESIBILIDAD PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD AMBULANTE

[85] Recuérdese que cada clasificación engloba a las anteriores (un hotel apto para sillas de ruedas lo es también para muletas) por lo que aquí estarían también incluidos los 3 primeros hoteles

 [86] Estas cifras deben ser tomadas, no obstante, con cautela ya que hay problemas derivados de la metodología original utilizada por ALPE. Los resultados en los hoteles de cuatro estrellas pueden aparecer sesgados ya que se ha comprobado en la Guía de los Hoteles Españoles de 1999 que la proporción de hoteles de cuatro estrellas sin sala de reuniones es considerable. No ocurre así con los de cinco estrellas y paradores, donde la gran mayoría dispone de estas instalaciones

[87] “Guía Urbana de Bilbao para minusválidos físicos-1990”. Bienestar social. Diputación Foral de Bizkaia
“Guía de Accesibilidad de Madrid”, Ayuntamiento de Madrid (Área de Servicios Sociales)., 1998
Fichas del Institut Municipal de Persones amb Disminució, Ajuntament de Barcelona (2001).

 

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