7.
Accesibilidad en el restaurante y la cafetería
Tabla 11.14: Clasificación de los hoteles según la accesibilidad del RESTAURANTE
|
GRADO
DE ACCESIBILIDAD |
4
Estrell |
% |
5
Estrell |
% |
Parador |
% |
|
ESTÁNDAR A |
24 |
6.5 |
1 |
2.9 |
1 |
3.7 |
|
ESTANDAR B |
216 |
58.4 |
21 |
61.8 |
10 |
37.0 |
|
ESTANDAR C |
34 |
9.2 |
6 |
17.6 |
4 |
14.8 |
|
ESTANDAR D |
40 |
10.8 |
2 |
5.9 |
5 |
18.6 |
|
NO ACCESIBLE |
56 |
15.1 |
4 |
11.8 |
7 |
25.9 |
|
TOTAL |
370 |
100 |
34 |
100 |
27 |
100 |
Tabla 11.15: Clasificación de los hoteles según la accesibilidad de la CAFETERÍA
|
GRADO
DE ACCESIBILIDAD |
4
Estrell |
% |
5
Estrell |
% |
Parador |
% |
|
ESTÁNDAR A |
19 |
5.1 |
1 |
2.9 |
1 |
3.7 |
|
ESTANDAR B |
220 |
59.5 |
20 |
58.8 |
11 |
40.7 |
|
ESTANDAR C |
40 |
10.8 |
5 |
14.7 |
7 |
25.9 |
|
ESTANDAR D |
42 |
11.4 |
4 |
11.8 |
3 |
11.1 |
|
NO ACCESIBLE |
49 |
13.2 |
4 |
11.8 |
5 |
18.6 |
|
TOTAL |
370 |
100 |
34 |
100 |
27 |
100 |
Los
servicios de restaurante y cafetería son accesibles en su mayoría, especialmente
en hoteles de 4 y 5 estrellas, pero subsiste un número importante de hoteles
que no han acondicionado sus instalaciones para poder ofrecer estos servicios
a personas con silla de ruedas. Los paradores destacan negativamente en este
caso.
8. Accesibilidad en los aseos públicos
Tabla 11.16: Clasificación de los hoteles según la accesibilidad del ASEO PÚBLICO
|
GRADO
DE ACCESIBILIDAD |
4
Estrell |
% |
5
estrell |
% |
Parador |
% |
|
ESTÁNDAR A |
3 |
0.8 |
1 |
2.9 |
0 |
0 |
|
ESTANDAR B |
36 |
9.7 |
3 |
8.8 |
1 |
3.7 |
|
ESTANDAR C |
84 |
22.7 |
11 |
32.4 |
5 |
18.6 |
|
ESTANDAR D |
44 |
11.9 |
2 |
5.9 |
3 |
11.1 |
|
NO ACCESIBLE |
203 |
54.9 |
17 |
50.0 |
18 |
66.6 |
|
TOTAL |
370 |
100 |
34 |
100 |
27 |
100 |
La situación es aquí muy negativa. El porcentaje de aseos que no cumple con las necesidades de ninguno de los colectivos estudiados es de más del 50 %; algo mejor en los hoteles de gran lujo que en los de lujo, y con los paradores destacando negativamente también en este caso. Las adaptación para personas en silla de ruedas son casi inexistentes.
Tabla 11.17: Clasificación de los hoteles según la accesibilidad de las SALAS DE REUNIONES
|
GRADO
DE ACCESIBILIDAD |
4
Estrell |
% |
5
Estrell |
% |
Parador |
% |
|
ESTÁNDAR A |
21 |
5.7 |
1 |
2.9 |
1 |
3.7 |
|
ESTANDAR B |
207 |
56.0 |
17 |
50.0 |
10 |
37.0 |
|
ESTANDAR C |
27 |
7.3 |
3 |
8.8 |
3 |
11.1 |
|
ESTANDAR D |
24 |
6.5 |
3 |
8.8 |
2 |
7.4 |
|
NO ACCESIBLE |
91 |
24.5 |
10 |
29.5 |
11 |
40.8 |
|
TOTAL |
370 |
100 |
34 |
100 |
27 |
100 |
El
acceso a las salas de reuniones presenta una situación relativamente similar
a la de otros espacios comunes de encuentro del hotel, con más de la mitad de
los casos en que se han resuelto los posibles problemas, pero un cuarto o más
de casos en que la inaccesibilidad es total. Los paradores resultan también
menos preparados para acoger reuniones o actividades en las que puedan participar
personas con problemas de movilidad.
Estas cifras deben ser tomadas, no obstante, con cautela ya que hay problemas derivados de la metodología original utilizada por ALPE, como ya se ha explicado. Los resultados en los hoteles de cuatro estrellas pueden aparecer sesgados ya que se ha comprobado en la Guía de los Hoteles Españoles de 1999 que la proporción de hoteles de cuatro estrellas sin sala de reuniones es considerable. No ocurre así con los de cinco estrellas y paradores, donde la gran mayoría dispone de estas instalaciones.
10. Accesibilidad
en la piscina y el entorno urbanístico
Tabla 11.18 Clasificación de los hoteles según la accesibilidad de la PISCINA
|
GRADO
DE ACCESIBILIDAD |
4
Estrell |
% |
5
Estrell |
% |
Parador |
% |
|
ESTÁNDAR A |
1 |
0.3 |
0 |
0 |
0 |
0 |
|
ESTANDAR B |
17 |
4.6 |
1 |
2.9 |
0 |
0 |
|
ESTANDAR C |
21 |
5.6 |
6 |
17.7 |
4 |
14.8 |
|
ESTANDAR D |
75 |
20.3 |
4 |
11.8 |
1 |
3.7 |
|
NO ACCESIBLE |
256 |
69.2 |
23 |
67.6 |
22 |
81.5 |
|
TOTAL |
370 |
100 |
34 |
100 |
27 |
100 |
La piscina resultaría ser el espacio menos accesible de todos los analizados a tenor de la anterior tabla, y es muy probable que así sea, pero muchos de los hoteles carecen de esta instalación por lo que aparecerían como inaccesibles de acuerdo con las características ya citadas de la metodología. En consecuencia, sólo podemos comparar con seguridad la distribución entre estándares A a D, que muestra una clara tendencia a situar la mayoría de casos en la parte baja, la menos exigente.
Tabla 11.19: Clasificación de los hoteles según la accesibilidad del ENTORNO URBANÍSTICO
|
GRADO
DE ACCESIBILIDAD |
4
Estrell |
% |
5
Estrell |
% |
Parador |
% |
|
ESTÁNDAR A |
12 |
3.2 |
1 |
2.9 |
0 |
0 |
|
ESTANDAR B |
125 |
33.8 |
11 |
32.4 |
7 |
25.9 |
|
ESTANDAR C |
1 |
0.3 |
0 |
0 |
1 |
3.7 |
|
ESTANDAR D |
112 |
30.3 |
9 |
26.5 |
10 |
37.1 |
|
NO ACCESIBLE |
120 |
32.4 |
13 |
38.2 |
9 |
33.3 |
|
TOTAL |
370 |
100 |
34 |
100 |
27 |
100 |
Muchos hoteles urbanos carecen de entorno urbanístico propio, pero la tabla permite comprobar que entre los que cumplen alguno de los estándares hay un número similar del B y el D, es decir, adaptados a silla de ruedas en el primer caso y apto para ambulantes con muletas en el segundo. La situación en los hoteles es mejor que en los paradores.
Tabla 11.20: Clasificación de los hoteles según las MEJORAS VISUALES disponibles
|
Mejoras Visuales |
4 Estrell |
% |
5 Estrell |
% |
Parador |
% |
TOTAL |
% |
|
SÍ |
101 |
27,3 |
9 |
26,5 |
7 |
25,9 |
117 |
27,2 |
|
NO |
269 |
72,7 |
25 |
73,5 |
20 |
74,1 |
314 |
72,8 |
Un 27 % de los hoteles tienen facilidades o ayudas para personas con discapacidades visuales. Por categorías no hay diferencias apreciables.
Tabla 11.21: Clasificación de los hoteles según las MEJORAS AUDITIVAS disponibles
|
Mejoras Auditivas |
4 Estrell |
% |
5 Estrell |
% |
Parador |
% |
TOTAL |
% |
|
SÍ |
43 |
11,6 |
3 |
8,8 |
2 |
7,4 |
48 |
11,1 |
|
NO |
327 |
88,4 |
31 |
91,2 |
25 |
92,6 |
383 |
88,9 |
Porcentaje de hoteles con la dependencia señalada accesible (estándar B) por categorías.
|
Gráfico 11.4. Análisis de accesibilidad para silla de ruedas (estándar B) en dependencias complementarias.
Porcentaje de
hoteles con la dependencia señalada accesible (estándar B) por categorías.
![]() |
2.1.3 Conclusiones
Los
hoteles de alto nivel en España tienen la accesibilidad como una asignatura
pendiente en su adaptación a las nuevas demandas de igualdad y de mercado. Con
independencia de que se hayan hecho esfuerzos importantes en casos concretos
y en cadenas concretas, lo cierto es que se está todavía lejos de un cumplimiento
aceptable de las condiciones de accesibilidad. Las personas con discapacidades
de cualquier tipo deben tener una posibilidad de estancia –ya sea corta o prolongada-
en las mismas condiciones y con los mismos servicios que cualquier otra; algo
que no ocurre actualmente ni al analizar de forma conjunta los hoteles ni en
los servicios e instalaciones más básicos tomados aisladamente. La situación
de los baños públicos en los hoteles es un buen ejemplo de ello. Los profesionales
del sector –dejando aparte consideraciones humanitarias- han de ser conscientes
de la mayor exigencia que en este sentido imponen las leyes y reglamentos, de
la existencia de un mercado creciente de turistas y trabajadores con discapacidad
que requieren unas condiciones de plena autonomía en sus desplazamientos, y
del mayor confort que esto implica para el conjunto de sus clientes
Al
analizar los resultados de las evaluaciones, lo primero a destacar es la inexistencia
de diferencias notables en las condiciones de accesibilidad de sus instalaciones
y servicios entre los hoteles de 4 y 5 estrellas. No parece que la accesibilidad
se conciba como un elemento de lujo de modo que su presencia aumente de forma
lineal con la categoría del hotel. No disponemos de datos de la antigüedad de
los hoteles para saber si la existencia de barreras se debe más a la antigüedad
del edificio que a otra cosa. No
obstante, resulta bastante indicado suponer que esto sí ocurre en el caso de
los paradores nacionales, donde los resultados parciales de accesibilidad resultan
siempre inferiores a los hoteles.
Las
conclusiones de todo ello tienen que apuntar en varias direcciones:
· Existe cierta ligereza y desconocimiento al utilizar la categoría genérica de “accesible para personas con movilidad reducida” por parte de las guías hoteleras, puesto que incluso considerando sólo aspectos muy parciales de las instalaciones y servicios de los hoteles, el grado de cumplimiento de unos mínimos de accesibilidad es bajo.
· El colectivo más afectado por las barreras arquitectónicas, el de usuarios de sillas de ruedas dispone de una oferta muy escasa de hoteles donde pueda alojarse con una cierta autonomía y confort (8 % según nuestros datos) )y menos aún en los que pueda disfrutar de los servicios complementarios por los que está pagando.
· Al analizar la accesibilidad de los elementos básicos o imprescindibles que se tienen en cuenta para tener la consideración de Apto en cada estándar resulta sorprendente la persistencia de problemas en las habitaciones de hoteles de lujo como los analizados, pero también en sus salas de recepción o hall. En cambio las entradas –bien de forma directa o alternativa- tienen mejor resuelto el acceso.
· Pero hay otros elementos de una gran importancia para dar un servicio digno a las personas con discapacidad y, en este caso, destaca por su ausencia la adaptación de los baños públicos en los hoteles. Esto ocurre en hoteles que, recordemos, deben cumplir un elevado nivel de servicio y atención al cliente para adquirir la categoría que tienen. Hoteles que, por otra parte, dan servicios externos en muchos casos, como restaurante o salas de conferencias. Todo ello hace más grave la inexistencia de adaptaciones en un elemento tan fundamental en cualquiera de estos servicios como son los aseos.
· Se debe imponer la adaptación de los hoteles como objetivo de las reformas que, con cierta periodicidad todo establecimiento de este tipo debe hacer. Estas adaptaciones deberían estar entre los objetivos a cubrir cuando se realice cualquier obra en el hotel, pero también son justificación suficiente para emprender reformas radicales de mejora de accesibilidad.
· Existe una indudable relación entre la disposición de buenas condiciones de accesibilidad y diseño en los entornos y servicios y la imagen de turismo de calidad en un país. Los mercados turísticos se deben orientar cada vez más hacia colectivos de personas de tercera edad y, por tanto, personas con más discapacidades. En consecuencia, los intereses por mejorar las condiciones de accesibilidad son tanto públicos como privados.
· No se pueden olvidar las necesidades de las personas con discapacidades sensoriales. Se han identificado pocos servicios especializados dirigidos hacia estos colectivos, existiendo adaptaciones y aparatos fáciles de instalar y de escaso coste para un hotel que pueden mejorar considerablemente la comunicación y orientación de estas personas. Los profesionales deben considerar además la importancia de que su personal de atención conozca la lengua de signos como un idioma más para la comunicación con sus clientes.
· Resulta evidente la necesidad de mejorar las guías y que éstas sean realmente fiables para las personas con cualquier discapacidad. Para ello es fundamental la realización de guías especializadas y con criterios estandarizados. Hay una gran dispersión de métodos de evaluación y formas de presentación de resultados lo que revierte en falta de confianza y confusión para el usuario con discapacidad que, en múltiples ocasiones recurre al boca a boca o a la repetición constante en sus destinos ante la falta de confianza en las informaciones.
· Las evaluaciones deberían ser siempre presenciales o, en caso de realizarse autoevaluaciones, que existan mecanismos de verificación y control aleatorio en un alto porcentaje de casos.
· La Red de Paradores plantea problemas de adaptación importantes por la antigüedad y protección de muchos de sus edificios. Sus instalaciones tienen mayor proporción de inaccesibilidad en habitaciones, ascensores, restaurante o aseos públicos. En este momento se enfrentan a grandes obras de remodelación que afectarán a todos los Paradores con unas inversiones previstas de 30.000 millones de Ptas. hasta el año 2.004. Se trata de una oportunidad que no debería ser desaprovechada para mejorar la accesibilidad en toda la red, particularmente en aquellos edificios que por no estar catalogados como patrimonio histórico-artístico no plantean problemas de modificación. Si esta red pública ha sido ejemplo y factor dinamizador de nuestro turismo, debería de también liderar el proceso de adaptación a pesar de las dificultades añadidas que, en muchos casos, se derivan de la antigüedad de las edificaciones.
·
La presencia de ayudas específicas para personas con discapacidades
sensoriales es aún baja, especialmente para las personas sordas o hipoacúsicas.
Estas mejoras deberían ir acompañadas de un mayor aprendizaje de la lengua de
signos por parte del personal de recepción.
Es evidente que a pesar de las
carencias y dificultades reseñadas existen muchas personas discapacitadas que
viajan y son acogidas en hoteles con condiciones diversas de accesibilidad.
La buena actitud y preparación del personal hotelero puede cubrir muchas lagunas
de accesibilidad y solventar muchas barreras; pero el objetivo a marcarse debe
ser la máxima autonomía del cliente. Desde
este punto de vista y reconociendo la buena preparación y disposición de muchos
profesionales del sector, es preciso concluir que la mayor parte del trabajo
de eliminación de barreras en los hoteles está por hacer.
El
acceso a los establecimientos de ocio es otro de los grandes temas pendientes,
a juzgar por los deseos mostrados por las personas con discapacidad en nuestro
estudio. De hecho ir al cine o teatro es la actividad ‘nueva’ que más afectados
citan cuando se les pregunta por las actividades que realizarían si se eliminasen
todas las barreras que les limitan.
Y su respuesta parece bastante lógica si hemos de juzgar a partir de los datos que se ofrecen en los apartados siguientes. En ellos se han incluido varios análisis de Cines, Teatros y Museos realizados por entidades oficiales diversas y con metodologías diversas. No podemos, en consecuencia, hacer comparaciones sobre el número de locales accesibles en cada caso, pero sí tenemos varios puntos de apoyo para interpretar cuál es la situación real del acceso de las personas con discapacidad a los lugares de ocio. En las próximas páginas se muestran los resultados de Madrid, Barcelona y Bilbao. La metodología utilizada en la primera y última de estas ciudades es precisa y realizada a partir de criterios explícitos, mientras la de Barcelona es más inconcreta y agregada. La mayor precisión en el estudio de Madrid nos ha permitido diseñar tres niveles de accesibilidad: Mínimo, Medio y Bajo, correspondientes a tres tipologías de movilidad: con silla de ruedas autónomo, con silla de ruedas precisando acompañante y con muletas o bastones. La situación de los museos es, en general, mejor que la de los cines y teatros, siendo estas salas muy poco accesibles. La situación en Barcelona y Bilbao es considerablemente mejor, aunque la metodología parece menos exigente.
3.1.Establecimientos de ocio en Madrid: Cines, Teatros y Museos
Fuente
de datos: “Guía de Accesibilidad de Madrid”, Ayuntamiento
de Madrid (Área de Servicios Sociales)., 1998
3.1.1.-
Metodología: categorías
consideradas y sus parámetros técnicos.
A: “COMPLETAMENTE
ACCESIBLE”:
Cualquier persona con movilidad reducida puede
acceder de forma autónoma al local o instalación de que se trate.
Accesos:
Llanos sin peldaños o con rampa longitudinal
alternativa y pendiente suave: hasta un 12% con recorrido de 3m. o menos;
hasta un 8% con recorrido de 3 a 10m, o rampa transversal con pendiente máxima
del 2%.
Puertas
y pasos libres:
Ancho de 80 cm. o más.
Ascensores:
Ancho de puerta de 80 cms. o más.
Altura de la botonera de 140 cms. el botón más
alto.
Ancho de cabina de 90 cms. o más.
Profundidad mínima de cabina de 110 cms.
Aseos:
Zona de lavabos:
Ancho de puerta de 80 cms. o más.
Espacio libre de obstáculos para inscribir un
círculo de 150 cms.
Zona de inodoros
y duchas:
Ancho de puerta de 80 cms. o más.
Espacio para realizar transferencias.
Barras de apoyo / asientos
Suelos
:antideslizantes.
B: “ACCESIBLE
A USUARIOS DE SILLA DE RUEDAS CON ACOMPAÑANTE O AYUDA”:
Una persona en silla de ruedas puede acceder
con la ayuda de un acompañante, o de otra persona, al local o instalación
de que se trate.
Accesos:
Hasta un peldaño sin rampa, o rampas de pendiente
brusca o pronunciada.
Puertas
y pasos libres:
Ancho de 65 a 72 cms.
Ascensores:
Ancho de puerta de 65 a 72 cms.
Profundidad de cabina de 110 cms., si fuera menor,
el ancho de la cabina deberá tener entre 110 y 120 cms.
Aseos:
Zona de lavabos:
Ancho de puerta de 65 a 72 cms.
Espacio libre de obstáculos para inscribir un
círculo de 120 cms.
Zona de inodoros
y duchas:
Espacio para realizar transferencias.
Sin barras de apoyo o con barras insuficientes
Suelos
preferiblemente antideslizantes.
C: “ACCESIBLE
A PERSONAS CON MULETAS O BASTONES”.
Una persona con movilidad reducida, con bastones
o muletas, puede acceder de forma autónoma al local o instalación de que se
trate.
Accesos:
Hasta tres peldaños sin pasamanos o hasta siete
con pasamanos.
Ascensores:
Que exista.
Aseos:
Zona de lavabos:
Ancho de puerta de 65 a 72 cms.
Espacio libre de obstáculos para inscribir un
círculo de 120 cms.
Zona de inodoros
y duchas:
Barras de apoyo.
Suelos
: antideslizantes
D: NO ACCESIBLE
Una persona en silla de ruedas no puede acceder,
ni con asistencia de otra persona. Un usuario de muletas o bastones no puede
acceder de forma autónoma.
Nota:
Interpretamos que cuando la guía se refiere a ‘acceder’, lo hace no sólo en
relación a la entrada del edificio, sino en relación a los servicios que este
presta.
Además de los
anteriores requisitos, que la guía utiliza para todos los edificios evaluados,
hay que añadir un elemento importante para la accesibilidad de los establecimientos
públicos como cines y teatros: la altura de las taquillas. Estas se han medido
en todos los casos y resultan inaccesibles cuando superan los 85 cm.